Acción Social

“Vivamos la bondad que el mundo lo necesita” – Claudina Thevenet

 

 

En la búsqueda de cultivar los valores fundamentales que nos definen como seres humanos, los estudiantes de Primaria y Preescolar se embarcaron en una experiencia conmovedora el pasado viernes 19 de enero. Siguiendo la inspiradora pedagogía de Claudina Thevenet, fundadora de las Hermanas de Jesús-María y defensora de la bondad en su máxima expresión, los jóvenes emprendieron una visita al Asilo Brunet Celarain, situado en Av. Cupules 509, Alcalá Martín, 97050 Mérida, Yucatán.

 

La misión de la jornada era clara: compartir momentos de alegría, compañía y afecto con los residentes del asilo, quienes son guardianes de invaluables experiencias y sabiduría acumulada a lo largo de sus vidas.

 

El sol radiante del día no solo iluminaba el cielo, sino también los corazones de los estudiantes mientras entraban al asilo, listos para ser partícipes de una mañana especial. El encuentro intergeneracional fue más que un evento; fue un recordatorio palpable de la importancia de la empatía y el respeto hacia nuestros mayores.

 

Durante las horas que compartieron, los alumnos no solo ofrecieron su tiempo, sino también su afecto genuino. Se organizaron actividades que promovieron la interacción entre generaciones, donde la risa resonaba en cada rincón, y la conexión entre jóvenes y ancianos se manifestaba en gestos, sonrisas y palabras de agradecimiento.

 

La experiencia no solo enriqueció la vida de los residentes del asilo, sino que también dejó una huella indeleble en los corazones de los estudiantes. Aprendieron lecciones valiosas sobre la importancia de valorar y respetar a los mayores, comprendiendo que la bondad es una fuerza transformadora que puede tejer lazos más allá de las diferencias generacionales.

 

La visita al Asilo Brunet Celarain no fue solo un evento único, sino un recordatorio constante de que la bondad puede ser practicada en cualquier momento y lugar. Claudina Thevenet, con sus palabras atemporales, nos invita a vivir la bondad que el mundo tanto necesita. En este encuentro, los estudiantes no solo llevaron alegría al asilo, sino que también se convirtieron en portadores de la llama de la bondad que, esperamos, seguirá ardiendo en sus vidas y en la comunidad que los rodea.

 

 

Sean por siempre alabados Jesús y maría.